
Cómo trabajamos
La urgencia no elimina el proceso. Exige uno mejor.
Objetivo, público, formato, responsables, plazo y estándar de calidad quedan definidos antes de empezar la creación. El método es el mismo en proyectos planificados y urgentes —lo que cambia es la cadencia, nunca la responsabilidad.
Qué pasa después de que usted nos escribe
Primera respuesta en dos horas hábiles, siempre —incluso cuando la respuesta es que la fecha no es posible. El silencio es lo único que aquí no ocurre.
La cotización llega como dos opciones de plazo con dos totales lado a lado, nunca uno. Sin jerga y sin «cargo por urgencia»: un plazo es una elección, no una multa por tener prisa.
El alcance queda por escrito antes de cualquier producción, con lo que está incluido y lo que no, explícito. Una vista previa de dirección llega a la mitad del camino —la pregunta es sobre la dirección, no sobre el acabado.
La revisión sénior es obligatoria antes de que algo salga. Y el mensaje de entrega explica las decisiones tomadas, en vez de solo adjuntar el archivo: usted necesita poder defender el material, no apenas tenerlo.
Qué hacemos cuando algo sale mal
Una agencia que vende plazos necesita decir qué hace el día que falla uno. Fingir lo contrario sería más fácil y menos honesto.
Si un atraso se vuelve probable, usted lo escucha en el momento en que aparece el riesgo —no cuando la fecha ya pasó— con un plan concreto de recuperación en vez de una excusa.
Si cometemos un error en material entregado, lo asumimos, lo corregimos y lo reenviamos, sin minimizarlo y sin trasladar la culpa al brief o a la prisa.
Todo mensaje de crisis sigue el mismo orden: qué pasó, sin eufemismos; qué se está haciendo ahora; y cuándo tendrá noticias nuestras de nuevo. La tercera parte es la que casi todos omiten, y la que sostiene la confianza.
Siguiente paso
Envíe el material tal como está.
Tres archivos y una nota de voz bastan para empezar. Ordenarlo es el trabajo —no hace falta ordenarlo antes de que llegue a nosotros.